Hace unos pocos días conocí a una chica de 17 años llamada Sammy, al igual que yo teníamos una ideología basada en el respeto (parte por parte) dentro de una familia. Esto se refiere a la importancia del respeto por el prójimo, mas que todo hacia los padres, porque son los seres que nos han dado todo en esta vida, es por esto en mucho de los casos los tuvimos siempre como héroes en alguna parte de la infancia. Cuando llegamos a la etapa de la adolescencia, gracias a nuestra educación o nivel cultural, llegamos a formar pensamientos más maduros: revolucionarios; entonces es aquí donde empieza la famosa "etapa del burro", los padres creen que siempre queremos llevarles la contraria y así hacerlos sentir mal, pero no es así, como adolescentes no deberíamos temer a expresar lo que pensamos sobre algo, siempre y cuando sea en un tono aceptable, porque estamos en esta vida para aprender de nuestros errores, aún así los padres toman a mal esta manera de actuación, lo toman como prepotencia, altanería y nosotros como personas inmaduras nos dejamos llevar por el furor del momento y les respondemos de manera grosera. Sammy me dijo: "Estaba conversando con mis padres acerca de mi carrera universitaria y lo sistemática que está ahora, yo tengo posibilidades de obtener cupo universitario dentro de esta ciudad gracias al esfuerzo y méritos escolares que tengo, aún así mi padre me dijo que iba a buscar la manera de ASEGURÁRME el cupo, obviamente refiriéndose a usar palancas, y yo le dije que lo dejara así porque yo no quería corromper el sistema". En fín, los padres de ella se pusieron muy enojados por el comentario de ella, ya que como es habitual pensaron que lo hacía por contradecirlos, y es aquí dónde nos preguntamos: Será que alguna vez dentro de la adolescencia podremos refutar alguna idea sin que piensen que lo hacemos por ser desconsiderados con ellos? Debemos callar y acatar ordenes solo para no generar conflictos? Porque si es así, qué clase de gente se esta formando?. Mi opinión al igual que la de Sammy siempre será HABLAR, RESPONDER, pero no de forma agresiva sino pasiva, porque nuestro fin no es ofender sino simplemente aprender, este pequeño relato no es solo un relato, es un hecho dentro de la actualidad que los adultos deben conocer para poder entender.
- La Autora
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